13 feb. 2011

plenitud

en este momento me siento profundamente confundido, no puedo diferenciar lo que es real de lo que es ilusión. no puedo diferenciar si lo que siento es real o si es un juego de la mente. no sé si estoy huyendo de lo verdadero hacia lo ilusorio o de lo ilusorio hacia lo verdadero. no puedo diferenciar si percibo la realidad o si me cuento un cuento que luego me creo.
precisamente este mes de febrero hace dos años estaba haciendo el segundo módulo de un trabajo en grupo en el cual parte del mismo se desarrollaba compartiendo en el círculo. todo iba transcurriendo con la normalidad que se le presume a este tipo de trabajos en los cuales no cabe duda que puedes profundizar en ti mismo.
de repente surgió la intervención de una mujer en el grupo que hizo que mi vida de repente adquiriera una dimensión diferente.
no era lo que decía, no era como hablaba, no era qué trataba de transmitir, no era como o qué emociones manifestaba , tampoco era su voz ni su forma corporal ; era el lugar donde ella estaba dentro de sí misma. por primera vez en mí vida acababa de percibir fuera de mí, en otra persona lo que siempre había buscado y anhelado encontrar.
- era posible, existía, se podía encontrar, gritó una voz en mí interior.

la alegría se instaló en mí desde el primer momento de su intervención, a través de ella estaba reconociendo lo que toda mi vida había buscado , me lo estaba mostrando sin pretenderlo, simplemente siendo ella misma.
cuando nos despedimos al acabar el trabajo,nos abrazamos y como pude y supe le transmití lo que había vivido durante su intervención.
con posterioridad a esto, y aunque vivimos bastante lejos el uno del otro seguimos manteniéndonos en contacto, viéndonos y compartiendo momentos. Hasta ahora en todos los encuentros que hemos tenido, que pueden haber sido de más o menos días , siempre me ha vuelto a pasar lo mismo que lo sucedido en febrero de hace dos años. Esta comunión, este reconocimiento del Ser, esta sensación de haber encontrado lo que buscaba manifestado en ella sigue estando presente en mi vida.
Sin embargo, cuando esto no está presente en la relación, cuando estoy viviendo en el “personaje” lo que nos separa se evidencia continuamente. Vivimos dos mundos diferentes, venimos de lugares diferentes, nuestras educaciones y nuestras vivencias están tan distantes que el atisbo o la idea de poder compartir nuestras vidas se desvaneció entre nosotros muy claramente.
Y es con esto con lo que me siento confundido , profundamente confundido. No solo confundido sino que la contradicción dió un paso al frente y se instaló en mi vida como alguien con quién convivir.
Esta confusión surge de que mi anhelo profundo de poder crear una vida desde un lugar de presencia, de amor que aparece encarnado en ella , y se manifiesta siempre, y aunque no permanece en todo momento es algo que siempre está si damos el espacio para ello.
Sin embargo lo que nos separa , las pequeñas cosas cotidianas, en definitiva , las formas, hace que ella manifieste con claridad la imposibilidad real de poder caminar juntos. Inicialmente esto produjo en mí dolor profundo y como consecuencia me cerré, como acto reflejo. Esto me lleva a decirme a mí mismo que esta posibilidad de compartir con ella el camino de la vida no existe debido a nuestra profunda incompatibilidad en las formas y fundamentalmente porque ella así lo vive.
Las primeras veces que se manifestaba este hecho, yo seguía confíando en la posibilidad de que se transformase pero a medida que el tiempo pasa, lo voy aceptando , y entonces me lo cuento a mí mismo como algo real, como algo que tiene que ser así y que no hay otra opción. Cuando me lo cuento veo que me lo voy creyendo cada vez más y más y que en el fondo lo que ella dice es obvio y constatable.
me cuento a mí mismo que es así, que no es posible, que es mejor transformar la relación en amistad sin tratar de forzar lo que no es , simplemente observar qué es realmente nuestra relación, sin tratar de dirigirla , sin tratar de llevarla por ningún camino, verla.
Mi confusión viene de que el sentimiento profundo de reconocimiento de mi alma, de mi ser o de cómo cada uno le quiera llamar, solo se da con ella . Y eso sigue estando ahí por mucha tierra que le quiera echar encima para taparlo, esto se manifiesta y está presente si damos el espacio , y realmente no nos cuesta nada crear ese espacio, si estamos presentes se da por sí mismo, y a veces se manifiesta aún a pesar de nosotros, es como si la vida nos hiciera regalos.
sin embargo me sigo contando a mí mismo que las formas nos separan y que no puede ser , pero en el fondo sigo confiando en la vida y en su capacidad de transformación.
Quizás el tratar de engañarme a mí mismo es un recurso para no sentir dolor, o quizás sea real que las formas impiden el compartir el camino. Quién sabe?
Y es que el lugar que compartimos es el lugar donde vive la plenitud, donde la plenitud está siempre presente.

presencia

1 comentario:

  1. Hace dias que no escribes y por si sigues confundido te mando estas frases, creo que son de algun libro de cuentos sufis.

    "la filosofia de lo simple"

    Las personas siempre buscan explicaciones complicadas.

    En vez de dejarnos llevar por el sentir usamos la razon que te estructura y condiciona.

    El ego es la muerte de lo mas real que hay en uno mismo.

    Todas las situaciones son transitorias pasaran y haran lugar para algo nuevo.
    Encontraras la paz si logras tomar distancia de estas situaciones y las aceptas como parte de la dualidad de la naturaleza.

    Por cierto me gustan las fotos, la de la playa era autenticamente setentera.

    Marisa

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