9 sept. 2011

Yo estaba allí en Roma.. en Plaza Nabona y de repente todo Italia se queda sin luz

Caos en Italia por el mayor apagón de su historia
Se habría originado en la caída de un árbol en Suiza
Publicado en LA NACION. 29 de Septiembre de 2003

Roma.- Tres y veinte de la madrugada. De Norte a Sur, Italia de repente se apaga. La oscuridad es total: los semáforos dejan de funcionar, los transportes se paralizan, hay 30.000 personas atrapadas en subtes y trenes, miles de llamados desesperados a bomberos y policías, los hospitales prenden sus generadores de emergencia, las alarmas antirrobo suenan en forma descontrolada... Es el caos.

Así comenzó ayer el domingo más negro que hayan vivido los italianos. En ese instante, salvo las islas de Cerdeña y Capri, el país se precipitó en las tinieblas y sufrió el mayor apagón de su historia. ¿Un atentado, como pensaron muchos de los cerca de 57 millones de italianos afectados? No, nada de eso.

El apagón de duración récord -sólo muchas horas después el servicio empezó a normalizarse y anoche había sido restablecido en casi todo el país-, que convirtió por un día a Italia, quinta potencia del mundo, en uno de los países más vulnerables del planeta -sin comunicaciones, sin agua, sin cajeros automáticos, sin ascensores, sin computadoras, sin transportes y sin siquiera un café espresso o el tradicional "cornetto" para desayunar-, se debió a una falla que anoche aún nadie sabía explicar con precisión. Todo se originó, al parecer, con la caída de un árbol, en Suiza, sobre una de las torres que conectan a las redes de ese país con las de Italia y Francia, algo increíble en pleno siglo XXI.

Mientras Roma, París y Ginebra se echaban mutuamente la culpa, y hervían las acusaciones cruzadas, este "hecho excepcional" provocó una enésima tormenta política en Italia, con fuertes acusaciones de la oposición, que acusó al gobierno por la supuesta falta de inversiones en el sector.

Y nadie podía olvidar ayer que en agosto, cuando Nueva York sufrió un apagón que puso en vilo a todo el mundo, funcionarios del gobierno de Silvio Berlusconi dijeron que era "absolutamente imposible" que en Italia pasara algo semejante.

Más allá de las polémicas, que seguirán al rojo vivo en los próximos días con la investigación que ordenó el gobierno, el mayor apagón de la historia de Italia, que pudo solucionarse por completo sólo a la noche, fue más "benévolo" en las regiones del Norte.

Estas sólo sufrieron entre dos y cuatro horas la falta de energía, por la mañana temprano, mientras que el gran apagón afectó muchísimo a esta capital y al pobre "mezzogiorno", como se llama aquí al retrasado sur de Italia. Allí, algunas localidades volvieron a la normalidad sólo entrada la noche, y donde la falta de electricidad provocó larguísimos cortes del suministro del agua, y hasta víctimas fatales.

En Apulia, tres ancianas perdieron la vida al caerse de las escaleras en la oscuridad, mientras que otra mujer, de 35 años, murió en Treviso (nordeste) al ser arrollada en un cruce donde el semáforo no funcionaba.

Pero lo peor del domingo más negro de los últimos tiempos para los italianos sucedió en la capital. Roma, en efecto, la noche del sábado protagonizaba "la notte bianca" (la noche blanca), un hiperpublicitado evento copiado de París ("la nuit blanche"), que invitaba en horario nocturno, y hasta entrada la madrugada, a conciertos, museos, teatros y hasta a hacer shopping.

El evento había empezado con gran éxito, ya que un millón de personas inundó las calles del centro histórico, donde, como durante el Año Nuevo 1999-2000, casi no se podía caminar. Pero a las 3.20 de la madrugada, cuando llegó el apagón, todo se convirtió en una pesadilla.

Con gente atrapada en museos, teatros, conciertos y subtes, enseguida se pensó en un atentado. "Sí, yo confieso que me imaginé un ataque de Osama ben Laden... Después de lo de las Torres Gemelas, creo que es normal que estemos todos paranoicos", dijo a LA NACION Francesca, una diseñadora que presenció el homenaje a Federico Fellini que hubo en la Fontana di Trevi, y que tardó 5 horas para volver a su casa, en las afueras de Roma.

Al margen de que llovía, en medio del ruido incesante de sirenas anti-hurto enloquecidas, de ambulancias que iban y venían para hacer frente a los llamados de ancianos con problemas de salud que caían en la cuenta de que sus aparatos "salvavida" eléctricos ya no funcionaban, miles de personas quedaron bloqueadas en la oscuridad.

Con los trenes y colectivos paralizados, medio millón de personas se vio obligada a acampar a la buena de Dios, por la calle, en las estaciones de subtes o en la estación ferroviaria de Termini, que comenzó a funcionar, con grandes retrasos y luego de que 110 trenes quedaron parados por horas, cerca del mediodía. El 80 por ciento de los vuelos que salían del aeropuerto de Fiumicino y de otras estaciones aéreas también sufrió graves demoras.

Bares con velas

Por la mañana, las calles de Roma presentaban un aspecto surrealista. Montañas de basura por todos lados, quioscos sin diarios por culpa del apagón, bares con las persianas semibajas iluminados con velas, en los que sus dueños anunciaban que no, que la máquina del espresso todavía no funcionaba. "Ni siquiera pude ducharme. Lo único bueno fue que mi suegra se quedó bloqueada en el ascensor", contaba a LA NACION Enzo, dueño de un bar cerca de la Piazza di Spagna, que a las 11 seguía sin luz y que, como todo el mundo, contaba su pequeña historia.

"Para mí hay algo que no cierra. Primero Nueva York, después Londres y ahora Roma, justo durante la noche blanca", agregaba Gianfranco, partidario de la teoría conspirativa.

Lo cierto es que, al ver que la electricidad no volvía, los hospitales de la península que habían prendido sus generadores de emergencia comenzaron a verse en problemas para conseguir gasoil, ya que al no haber energía tampoco podía extraerse de los surtidores.

En medio de un país totalmente colapsado, Defensa Civil puso en marcha una unidad de crisis, que incluso comenzó a enviar mensajes SMS a los celulares (en Italia hay más celulares que líneas de teléfonos fijas) que invitaban a "no salir de casa, no ir a las estaciones", y a escuchar radio.

La vieja radio a pilas, en efecto, salvó a la mayoría de los italianos del aislamiento total y llevó a muchos a cuestionar hasta qué punto son modernos todos esos artefactos eléctricos que se han vuelto fundamentales en Occidente. "Me siento como en la guerra", dijo indignado Matteo, un jubilado romano, que al comentar que las empresas de energía eléctrica advirtieron que hoy podría haber nuevos cortes, agregó: "La quinta potencia del mundo no puede irse a dormir con una vela en la mesita de noche".